El analfabetismo moderno

analfabeto1El analfabetismo, visto desde  su forma clásica, es la incapacidad para leer y escribir. Literalmente hablando, un analfabeto es aquella persona que no ha ido nunca a la escuela y no ha aprendido los elementos básicos que le permitan un mínimo de interacción social. Saber leer y escribir es lo básico para poder ser un ente activo en la sociedad.

Pero resulta que hoy en dí­a el saber leer y escribir no es suficiente. En el siglo XXI, con el desarrollo acelerado de la comunicación y la tecnología, se exige mucho más que saber leer y escribir. Aquellos que no saben utilizar una computadora o un teléfono celular, quedan prácticamente aislados e incapacitados para interactuar con la sociedad moderna. Estamos en un mundo donde la globalización y la llamada “Era de la Información” nos invaden y exige cada vez más. No saber un segundo idioma y no saber manejar las tecnologí­as modernas es una de las grandes debilidades de la sociedad actual. Por lo tanto la mirada al analfabetismo es mucho más compleja.

Siempre van a existir puestos de trabajo que, dado su carácter específico, requieren de un nivel de instrucción adicional. El trabajo en la línea de producción de una fábrica, o que se requiera alguna norma de comportamiento y habilidades específicas, en esos casos las propias entidades y empresas suelen brindar capacitación y cursos de adiestramiento. Así sucedía, por poner un ejemplo cubano, con los operadores de microcomputadoras, que existía un empleo que se llamaba así: “Operador de micro”. Eso obedecía a una época en la que trabajar con una computadora era una tarea tediosa y casi exclusiva para los graduados de informática.

Hoy, dado el acelerado desarrollo de la tecnología que ha tenido lugar en las dos últimas décadas, lo que antes era específico y exclusivo se ha vuelto cotidiano y necesario. Eso ha cambiado muchas cosas, los requerimientos mínimos de idoneidad para muchos puestos de trabajo incluyen la necesidad de saber operar determinados artefactos, saber idiomas se va haciendo cada vez más necesario y lo que antes era asumido por una capacitación adicional ahora se le exige a la educación básica.

Esto no se da sólo en el entorno laboral, la vida doméstica también ha sido y está siendo invadida por la tecnología, televisores cada vez más sofisticados, “cajitas digitales” sofisticadas y a veces incomprensibles, teléfono móvil inteligente, cocina digital de inducción, microwave, lavadora automática. Eso sin contar más de una generación de tablets, laptops, playstation y toda una larga lista de etcéteras que ya nos han tomado por asalto hasta en la intimidad del hogar. Por tanto la parada ha subido para el conocimiento básico, es necesario dominar terminologías y asimilar esquemas nuevos para poder interactuar con todo eso que llegó para quedarse y que tiende a incrementarse.

Aún estamos en Cuba a la saga de esa parte del desarrollo, pero no tardarán en aparecer incrementos de la conectividad, el comercio electrónico, los trámites vía web y otras cosas por el estilo. Entonces el mismo mal rato que sufrían los que en el pasado tenían que auxiliarse de otra persona para que le ayudara con un trámite por no saber leer, lo pasa hoy el que tiene que buscar a otro para hacer una sencilla operación con un cajero automático o enviar un e-mail.

Nada, que el analfabetismo también se ha desarrollado y en esta época en la que todo trabaja con pilas, el que no tenga las pilas puestas se vuelve analfabeto otra vez, aunque tenga el título colgado en la pared.

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