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Ago 11

Influir positivamente en los demás

La relación entre los seres humanos está considerada como uno de los grandes retos que tenemos que enfrentar en la vida. Es tan difícil que para muchas personas simplemente se hace imposible pasar con éxito esa dura prueba que se llama “convivencia”. El comportamiento humano siempre tiene algo nuevo que enseñarnos y la ciencia ha dado pasos asombrosos en su estudio en los últimos años. Pero la sabiduría popular también ha sacado lo suyo, un poco a partir de lo descubierto por la ciencia y otro poco de la experiencia práctica, lo cierto es que hay una curiosa serie de consejos, una especie de “Manual de usuario” para tratar con nuestros semejantes. Aquí les dejo algunos de ellos.

  • Acariciar o estimular el ego puede ser muy útil. Es mejor decir “gracias por su paciencia” que “lo siento por la espera”, cuando necesitas que alguien te espere o haga algo por ti que le resulte una pérdida de tiempo. De esa forma estarías exaltando su imagen y haría que la persona se comportara amablemente, ya que hacer lo contrario dañaría su propia imagen.
  • Utilizar el plural. En vez de decir “no hagas las cosas así”, decir “no hagamos las cosas así”. De esa manera la otra persona no se sentirá criticada. No se está señalando a esa persona por violar una regla sino que se está recordando que es una norma colectiva o comunitaria y el resultado es más positivo.
  • No culpar. Cuando se trabaja con clientes no es bueno usar la palabra “tu” y puede servir para evitar que se enfaden. Se trata de no decir frases como: “tú no enviaste el documento”, es mejor decir “el documento no fue enviado”. No culpar a la persona sino a la cosa u objeto del que se habla. Usar las palabras correctamente puede influir en las personas para que tomen las decisiones que más nos convienen.
  • Ofrecer alternativas siempre que sea posible. Los seres humanos valoramos mucho nuestra libertad de opción y la posibilidad de decidir por nosotros mismos. Hacer que la persona a quien se quiere orientar sienta que tiene el control sobre sus decisiones es muy importante, por eso siempre es ventajoso ofrecer varias alternativas para llegar a un mismo objetivo.
  • Si una persona no para de hablar y no te deja intervenir, tira algo al suelo (las llaves, el bolígrafo, una carpeta). Inmediatamente agáchate a recoger el objeto y empieza a hablar. Es una buena manera de interrumpir sin que la otra persona se dé cuenta.
  • Un antiguo truco de los interrogadores, inspectores, auditores y similares consiste en hacer una pregunta y luego permanecer en silencio después de la respuesta inicial, pero manteniendo contacto visual. Eso provoca que la gente se sienta incómoda y empiece a hablar de nuevo, brindando más información que la que debiera.
  • Si alguien está hablando de forma excitada o preocupado por algo, puedes mostrarle la mano y te dará todo lo que esté sosteniendo en ese momento casi sin darse cuenta.
  • Al intentar calmar a alguien que está muy molesto, a veces es bueno ponerse de su parte en lo que te está diciendo que le molesta pero en orden descendente de magnitud, con frases como:

“Entiendo por qué estás molesto”

“Tienes derecho a molestarte”

“Eso me molestaría a mí también”

A medida que se aceptan los reconocimientos también deberían aceptar  el énfasis decreciente en la emoción y calmarse los ánimos.

  • La posibilidad de obtener algo gratis arruina el pensamiento crítico y puede ser irresistible para muchos. Los vendedores suelen acomodar los precios de algunos productos de manera tal que parezca que al hacer una compra de tal objeto se te obsequia otro gratis. Al final no es gratis, pero la sensación de no tener que pagar directamente por algo es como si lo fuera, para la mente.

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