Yo contra Yo

“YO contra YO”

No sé quien invento la teoría de las Almas Gemelas, cierto es, que a los solitarios nos agrada la idea de que algún lugar existe alguien tan vacío y desesperado como uno. Cuántas veces hemos montado el mismo autobús, o sentados frente a frente en un parque, sin saber que estamos cerca de la persona esperada por años, (por siglos).
Iba cargando la derrota de mil batallas cuando el cansancio me llevó a sentarme en una cafetería. Elegí la mesa mas apartada, lejos de la vista del mundo, junto a una ventana que permitía ver un vasto campo de naranjales, al final, no sé, pues los ojos se perdían entre tanto verde, el cielo más azul que nunca; sólo quería pensar y perderme en el horizonte!!!
Cuando entró nuestras miradas se cruzaron, mi cuerpo se sacudió y temblé como una hoja batida por el viento. Una voz me grito desde dentro: “Es ‘El”. Entonces comenzó la lucha del Yo contra el Yo, el corazón y la razón, como queramos llamarle.
“Hay que temerle a la razón que a veces nos salva y otras nos destruye”
Recordé mi primer y ultimo amor, ambos coincidían en dos cosas:
– En un principio parecieron indestructibles e inmejorables.
– En algún momento los dos lograron lastimarme.
Y no es que me queje porque también me permitieron sentirme viva, conocer el amor, la entrega constante, el toma sin decir dame. Y me enseñaron a reír, correr descalza, mojarme con la lluvia, disfrutar con las noches y agradecer los días de sol. Por precio solo pague con esta duda, este miedo…
Me inquietaba esa mirada constante, ese rostro que creí conocer desde siempre, esta extraña sensación de haber vivido este momento antes. Y la voz sugiriendo: “no te asustes, es solo amor” Y la otra: será como todos, por qué seria distinto? Te invitara a su mesa, tratara de impresionarte con palabras salida de los libros, luego mirara al reloj, te suplicara que lo acompañes y después… Y vuelve la otra: “si has sufrido y aun puedes ser buena, por qué ‘el no” La vas a escuchar? Pues hazlo y veras…
Basta!!! Amé, olvidé, perdoné, aprendí… Al sol lo vence la tormenta, pero luego resurge y brilla con más fuerza..
Hubiera corrido hasta su mesa, preguntado la hora, una excusa cualquiera para acercármele sin esperar su iniciativa; pero esta maldita voz, si quedara muda. Si la esperanza de un moribundo acaba cuando muere. Y estas estupidas heridas pidiendo suturas definitivas… La banal seguridad de la babosa dentro de su caracol. Si al menos pudiera volver a confiar en el ser humano, o en mi misma, si recuperara la confianza en mi misma… Entonces sin hacer preguntas clásicas y tontas, lo tomaría del brazo y le diría – vamos, por qué has tardado tanto?
Y sé que es ‘el, porque este sexto sentido dormido, despierta a veces. Con gusto me iría de su mano a caminar por el naranjal, quizás detrás halla un lago con aguas transparentes y peces de colores y podríamos hacer barcos de papel como si fuéramos niños. ¡Qué cualidad tan hermosa es conservar la ingenuidad! Pero yo con la cruz de mis fracasos, que pesa, duele y esta lastima que me tengo.
Les confieso que el miedo asusta, te despoja de tu espíritu y se instala en tu cuerpo… Un día lo vemos ahí sentado en medio de todo sin siquiera tratar de ocultarse, y ya no te le resistes, no tienes valor para luchar contra ‘el.
Deduzco entonces que necesito tiempo para digerir esta nueva sorpresa, pero no lo tengo, pronto se ira y si continuo esquivando su mirada no se atreverá a acercarse – mejor, te ahorraras lagrimas; me dice la derrotada voz de la conciencia, creí haberla vencido, pero no, quien puede someter al pasado? Y no solo el tuyo, porque cuando el mecanismo de defensa se activa hasta el inconciente colectivo toma participación, y tu bisabuela con su dulzura femenina y maltratada se te acerca al oído para decirte bajito: ten cuidado, y si no la espantas a tiempo se permitirá hacerte la historia de sus frustraciones… Vete, le grito. Juro que no te oiré, ni a ti ni a mí.
Puedo amar nuevamente, puedo apostar a la vida todo lo que me queda, lo que no han logrado robarme. Y si caigo puedo también levantarme, sacudirme el polvo que te deja un mal camino e irme a lamer las heridas de otras batallas. La vida es luchar por conquistar unos cuantos momentos de felicidad. Y el ser humano nació guerrero por naturaleza, con deseos de asediar el mundo, el espacio, el universo entero. Luego se conforma con una hectárea de tierra y no es que este cansado, solo que se vuelve menos ambicioso y su concepto de felicidad va transformándose… Todo cambia cuando le damos el escudo y la espada del Quijote a su sensato Sancho, para ‘este los molinos son molinos y su mayor reto es tomar un pedazo de pan y una copa de vino…
Ya no hay pelea, me temo que vencí la ira de todos mis rencores…
Brota una voz que me resulta familiar. Yo conozco a este hombre, ahora estoy segura.
– No me recuerdas? ¿Por qué has tardado tanto?
Me gustaría decirles que fuimos felices, que valió la pena, que solo lloré alguna que otra vez de satisfacción… Pero el presente no tiene todas las respuestas. Le ganamos a la duda, vencimos al miedo; y eso, les juro por todos los recuerdos que me acompañan, por ahora es suficiente.

Marilú Pérez Estrella
14 de Marzo de 2002

1 comentario

  1. Yasmani Medina Ruiz

    Hola hermano

    Encuentro muy interesante e instructivo tu blog, es muy variado, tiene de todo un poco. Te invito a que visites mi blog: http://yasmani12.cubava.cu/

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