¡Navidad!

La Navidad es un día de fiesta, pero una fiesta diferente, una fiesta hacia adentro de cada uno. La familia se reúne y comparte una mesa servida con lo mejor que puede dar, se olvidan los agravios y se propicia la reconciliación. La Navidad es un día para mirarse y repensarse, es un día para brindar con la familia y los amigos y para que cada uno se encuentre con su propia alma o, consigo mismo, como prefiera.

Mi padre era un materialista convencido y me decía que la Navidad era una fantasía, que nada de eso era verdad. Pero sucede que no todo puede ser científico. La ciencia con sus postulados y teoremas nos brinda certezas y evidencias, mas eso no lo es todo. El ser humano también necesita de lo místico, de lo mágico, de lo desconocido y de lo fantástico porque es allí donde habitan los sueños, las ilusiones y la fe. Creer en Dios no es una costumbre ni una tradición, es una necesidad para el hombre y sin Dios estaríamos terriblemente solos.

De cualquier manera, sea cual sea la religión o el credo, celebrar la Navidad es un acto de bien. Entonces, no lo piense dos veces. Celebre con la familia, con los amigos. Celebre que tiene familia, que tiene amigos, que tiene amor.

FELIZ NAVIDAD.

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