La otra cara de la tecnología

La tecnología ofrece múltiples ventajas, nos permite simplificar muchas tareas y comunicarnos de manera inmediata. Los nuevos dispositivos inteligentes han ido penetrando cada vez más en la actividad humana, al punto que ya se les permite tomar algunas decisiones y ejecutar procedimientos de gran complejidad. Todo esto ha traído ahorro de tiempo, mayor comodidad y confort, mayor eficiencia productiva, mejor seguridad y control, entre otras múltiples ventajas.

Sin embargo, no todo es ventajoso. Al igual que todo lo demás, el empleo de la tecnología también tiene un costo, más allá del costo monetario.  Las habilidades que perdemos.

Son muchas las habilidades que se pierden con el uso de la tecnología. Se han hecho ya algunos estudios que muestran una lista de habilidades en “peligro de extinción”. Aquí mostramos sólo algunas de ellas.

Calcular mentalmente.  El hecho de que todos nuestros cálculos se hagan con el uso de  tabuladores electrónicos (como Excel) y calculadoras, hace que los algoritmos mentales con los que resolvíamos las operaciones aritméticas vayan atrofiándose hasta perderse por completo.

Escribir a mano.    Cuando siempre se escribe usando un teclado se hace más difícil la escritura manual, la caligrafía empeora y la escritura se hace lenta y torpe.

Buscar un dato en un libro. Los modernos buscadores pueden consultar grandes volúmenes de información en cuestión de segundos. Algo tan sencillo en el pasado como buscar en un libro, puede resultar una tarea imposible para muchos hoy.

Corregir un texto. El uso constante de revisores ortográficos hace que se olviden las reglas ortográficas. Quienes tenían buena ortografía en el pasado y hacen mucho uso de Microsoft Word, quizás su ortografía ya no sea tan buena.

Leer un mapa. El uso de modernas aplicaciones como Google Maps, los GPS y demás asistentes para llegar casi a cualquier lugar, han hecho que ya no sea necesario leer un mapa. Por tanto esta es otra habilidad importante que se pierde.

Orientarse con una brújula. Con las modernas aplicaciones ya no es necesario interpretar una aguja ni saberse los puntos cardinales.

Utilizar la tecnología con todas sus ventajas es muy bueno, pero depender enteramente de la tecnología puede ser peligroso. La tecnología también es frágil y un día puede faltarnos el teléfono o el Tablet. Por eso conservar estas habilidades no sólo permite ser independiente de los artefactos, nos permite seguir siendo capaces de hacer.

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