La hornilla de inducción puede ser un enemigo silencioso

La hornilla de inducción se ganó el aplauso por su efectividad. Logra la cocción de los alimentos con gran potencia en un tiempo reducido y además con elegancia. Ocupa poco espacio, es fácil de manejar, es totalmente controlable y protegida. Y sobre todo, hace su trabajo con limpieza y calidad.

Su funcionamiento es diferente al de una hornilla convencional, no tiene la conocida “resistencia” que se calienta al rojo, porque genera el calor de una manera diferente.

 

Para generar el calor esta hornilla utiliza un principio que se llama “Inducción electromagnética”, de ahí le viene el nombre “hornilla de inducción”. En su interior tiene un sistema electrónico que genera un campo magnético alterno cuya frecuencia está entre 20 000Hz y 100 000Hz (generalmente 50 000Hz).

Directamente debajo del plato de la hornilla, está oculta una bobina plana en forma de espiral de unos 20 cm de diámetro. Esta bobina es la que se encarga de trasmitir el campo magnético al recipiente.

Si el material del que está hecho el recipiente permite el paso del campo magnético, este se  calentará rápidamente y con él los alimentos que tenga dentro. Si el recipiente es de aluminio, barro u otro material que no permita el campo magnético no sucederá nada.

Pero no todo es maravilla. Si la hornilla de inducción no es de buena calidad o no tenemos el suficiente cuidado en su explotación pueden ocurrir fenómenos indeseables que pueden dañar a otros equipos electrónicos que tengamos conectados a la misma red.

Para producir la cocción la hornilla debe generar corrientes de alta frecuencia, pero estas corrientes deben quedar confinadas solamente a la parte de la hornilla donde son necesarias y no pasar a otras partes ni salir a la red eléctrica. Para eso vienen instalados dentro de la hornilla varios filtros especiales que se encargan de evitar que dichas corriente escapen.

Cuando la hornilla está defectuosa o alguno de esos filtros está dañado, una corriente de alta frecuencia escapa de la hornilla y pasa a la red eléctrica. Eso provoca un incremento del voltaje de entre 100 a 200 Volts por encima del valor nominal, en una red de 120V puede haber más de 300V.

Cuando eso sucede pueden afectarse gran cantidad de equipos electrónicos como televisores, equipos de sonido, computadoras, cargadores de celulares, protectores de línea, luminarias LED y otros, incluyendo el metro contador. Básicamente, todo lo que contenga fuente de alimentación tipo SMPS se afectará por sobretensión.

Las razones por lo que esto ocurre pueden ser muchas, cada equipo particular tiene sus detalles eléctricos. Lo que sí hay que conocer es que los componentes internos están sometidos a un estress constante de calor y humedad y también envejecen. Además, las soldaduras hechas con estaño tienden a oxidarse y aflojarse con el paso del tiempo en un ambiente caliente y húmedo.

Si la hornilla tiene más de dos años de explotación deberás estar atento a cualquier signo de mal funcionamiento y enviarla a revisión técnica. Es bueno estar alertas, porque un día la cocina de inducción puede comenzar a “freírnos” todos y cada uno de los equipos de la casa.

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