¡Vampiros!

¡VAMPIROS! Juan Marino  Cuando  el  potente  aullido  de  la  tormenta  subrayaba  la  endemoniada  sinfonía  del  viento  entre  los desgarbados árboles, el hombre y la mujer dejaban caer el pesado aldabón sobre la puerta de la solariega casa,  ubicada  a  unos  cien  metros  de  la  carretera,  flanqueada  por  los  mismos  raquíticos  árboles  de  la sinfonía. El … Sigue leyendo ¡Vampiros!